Honduras enciende las alarmas al reportar que un aproximado de 33,000 niños entre 0 y 6 años no están dentro del esquema de vacunación, por lo que se reactivó el Sistema Integral de Garantía de Derechos de la Niñez y Adolescencia en Honduras (SIGADENAH), pero, ¿cuál es la importancia de que los jóvenes se vacunen?
Según la UNICEF, vacunar a los niños es fundamental porque salva vidas, protegiéndolos contra enfermedades graves y potencialmente mortales como el sarampión, la poliomielitis, la tos ferina, entre otras enfermedades. Las vacunas fortalecen el sistema inmunológico en desarrollo de los bebés, además de prevenir brotes comunitarios (inmunidad colectiva) y garantizan un desarrollo saludable al evitar secuelas a largo plazo.

Asimismo, tal y como se menciona en el nombre de SIGADENAH, la vacunación es un derecho humano fundamental a la salud y un bien estratégico nacional, por lo que inocularse es también una obligación, de cara al cuidado de la salud propia y comunitaria, tal y como menciona la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Hay que ser claros: las vacunas salvan vidas. Se estima que solo las vacunas contra el sarampión evitaron más de 21 millones de muertes entre 2000 y 2017, por lo que es un claro ejemplo de que es mejor prevenir una desgracia protegiendo a los más pequeños del hogar.
Para ello, las autoridades buscan realizar una campaña intensiva de vacunación en coordinación con el sistema educativo y gobiernos locales; además, se analiza la implementación del carnet de vacunación como requisito para la matrícula escolar, como medida para cerrar la brecha de inmunización.
“La inmunización es componente esencial del derecho humano a la salud, además de responsabilidad de individuos, comunidades y gobiernos, y debe considerarse como tal. Se estima que gracias a la vacunación se previenen unos 2,5 millones de fallecimientos cada año”, destaca la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además, las vacunas han salvado aproximadamente 154 millones de vidas en los últimos 50 años (1974-2024), según datos de la OMS y UNICEF, además, se ha aumentado la supervivencia infantil un 40% a nivel mundial. El mejor ejemplo lo tuvimos en el COVID-19, donde las vacunas salvaron a decenas de millones de vidas en su primer año, reduciendo la mortalidad mundial en un 63%.
Cabe resaltar que en Honduras, el reto principal será traer resultados concretos en un corto plazo, en un país donde la niñez continúa siendo uno de los sectores más expuestos a múltiples problemáticas, por lo que se necesita del apoyo de los padres y encargados para reducir estas cifras que ponen en peligro la juventud catracha.




























