En un giro de tuerca de último minuto que sacude la previa del partido más importante del torneo, el Club Deportivo Marathón ha recibido una noticia de oro. A tan solo pocas horas de que ruede el balón en la gran final de la Liga Nacional ante el Fútbol Club Motagua, se confirmó que su director técnico, el argentino Pablo Lavallén, ha sido oficialmente habilitado para sentarse en el banquillo y dirigir a su equipo.
El estratega argentino se encontraba pagando una dura sanción, pero gracias a una exitosa gestión legal de la junta directiva verdolaga, el “Monstruo Verde” contará con su líder estratega en la búsqueda de la ansiada copa número 10 de su historia.
Originalmente, Lavallén había sido castigado por la Comisión de Disciplina con una suspensión de cuatro partidos y una multa económica de 20 mil lempiras. Este severo castigo se le impuso por reincidencia en conducta antideportiva y debido a sus fuertes declaraciones tras el encuentro ante Olimpia (el primero de la fase triangular), donde el técnico cuestionó severamente la profesionalidad del arbitraje y del fútbol hondureño en general.
Hasta el momento, el técnico sudamericano ya había cumplido tres de los cuatro partidos de suspensión, por lo que parecía prácticamente un hecho que vería el juego de ida de la final desde los palcos.
La historia cambió por completo luego de que la directiva de Marathón presentara un recurso de apelación. La Comisión de Apelaciones de la Federación de Fútbol de Honduras (FFH) revisó el caso y determinó anular la sanción inicial debido a un fallo en el debido proceso.
El dictamen oficial: La Comisión de Apelaciones de la FFH declaró “a lugar” el recurso presentado por el abogado Daniel Otero en favor de Lavallén, argumentando que la Comisión de Disciplina dictó la resolución sin garantizar el derecho a audiencia y defensa del director técnico.
Al haberse vulnerado este derecho constitucional y deportivo, el ente de apelaciones ordenó reponer todo el procedimiento disciplinario desde cero, concediéndole primero una audiencia formal al entrenador. Mientras este nuevo proceso se lleva a cabo, el castigo previo queda sin efecto de forma inmediata.
La habilitación de Pablo Lavallén representa un tremendo tanque de oxígeno e impulso anímico para la plantilla de Marathón. Contar con las instrucciones, los ajustes tácticos y la presencia de su entrenador al borde de la cancha podría ser el factor diferencial en una serie de altísima tensión frente a las águilas del Motagua. La mesa está servida y el “Monstruo” va completo por la décima.





























