México comenzó su camino en la Copa del Mundo 2026 con una victoria memorable en el partido inaugural disputado en el Estadio Ciudad de México, más conocido como el Azteca, en una noche cargada de emociones, intensidad y hasta tres expulsiones.
El conjunto azteca hizo valer su condición de local y mantuvo intacta una estadística histórica: jamás ha perdido un partido mundialista disputado en suelo del Estadio Azteca.

El camino comenzó con el primer gol del Mundial 2026, obra de Julián Quiñones, el delantero colombiano nacionalizado mexicano, quien aprovechó un error defensivo para desatar la euforia de los miles de aficionados presentes en el coloso de Santa Úrsula.
La emoción aumentó cuando Raúl Jiménez también se hizo presente en el marcador. El delantero mexicano celebró su primer gol en una Copa del Mundo, un momento especial que llega seis años después de la grave fractura de cráneo que puso en riesgo su carrera y su vida, convirtiendo su anotación en una de las imágenes más conmovedoras de la noche con una dedicación especial hasta el cielo y para la afición mexicana.

El Estadio Banorte “Azteca” volvió a demostrar por qué es un escenario legendario del fútbol mundial. Ante más de 80 mil espectadores, el recinto hizo historia al convertirse en el primero en albergar tres partidos inaugurales de una Copa del Mundo (1970, 1986 y 2026), siendo testigo de una noche inolvidable para México y para el arranque de la máxima fiesta del fútbol.










