Todos estamos a la espera de la apertura del Puente del Papa Francisco, en la salida a Mateo de Tegucigalpa; sin embargo, recientemente se hizo bomba una noticia de que encontraron durapax en el puente, algo que causó polémicas, mucha desinformación y pánico.
Aunque aquí somos portadores de buenas noticias, también nos encanta educar y aclarar dudas; es por eso que hoy hablaremos del durapax en construcciones, que, aunque no lo parezca, es bastante común de usar en todo el mundo.
Sí, de antemano sabemos que, tras los desastres naturales que dejó el terremoto en Venezuela, se encontró el duapax en varias construcciones que se desplomaron; sin embargo, este no tuvo la culpa, pero sí causó miedo en las personas que relacionan este material como algo débil que solo va dentro de las cajas de los electrodomésticos que compramos.

Hablemos de las funciones del durapax en construcción
El durapax, conocido técnicamente como poliestireno expandido (EPS), es un material ampliamente utilizado en la construcción como relleno liviano y aislante térmico/acústico, sí como una solución tecnológica avanzada indispensable para resolver problemas de peso y movimiento estructural. Y cuando se utiliza en bloques grandes para la infraestructura pesada, la industria internacional lo denomina técnicamente geofoam (geofoma).
Aquí es cuando entra el caso del puente en Tegucigalpa; se emplea en juntas de dilatación y losas aligeradas para absorber movimientos (como los causados por la tierra, los carros y el mismo viento), reducir el peso sobre la estructura y evitar daños por variaciones de temperatura (termodinámica simple: si se enfría, se encogen y si se calienta, se agrandan; es por eso que las aceras tienen separaciones amplias para no resquebrajarse).

El Colegio de Ingenieros Civiles de Honduras (CICH) emitió un comunicado en el que explicó el uso del EPS, el cual no forma parte de la estructura del puente, sino que se utiliza exclusivamente para conformar las juntas de dilatación; debido a que el puente tiene una longitud de 240 metros, las juntas de dilatación fueron proyectadas cada 80 metros como parte del diseño de ingeniería, y aclaró que su utilización corresponde a un procedimiento técnico habitual, normado y ampliamente aceptado en la ingeniería civil.
¿Cómo nació esta medida?
El uso de este material en obras públicas comenzó en Noruega en 1972 para estabilizar carreteras construidas sobre suelos blandos. Desde entonces, su aplicación se ha vuelto un estándar global, según la Sociedad Internacional de Mecánica del Suelo e Ingeniería Geotécnica.
Incluso, la Administración Federal de Carreteras (FHWA) tiene manuales técnicos estrictos para su uso. Se empleó masivamente en proyectos complejos como la reconstrucción de la Interestatal 15 en Utah y el reemplazo del viaducto Alaskan Way en Seattle para no saturar los suelos de soporte, además, países como Chile, Colombia y México lo aplican de manera regular bajo normativas sísmicas y estructurales para aligerar rellenos y absorber impactos de sismos.

¿Por qué la desconfianza al durapax?
Parte es por el desconocimiento y mala comunicación, pero este material es seguro si se implementa de manera correcta. En ingeniería, el durapax de las juntas debe quedar perfectamente sellado y protegido de la intemperie mediante cubiertas metálicas o elastómeros especiales.
Realmente, bajo condiciones normales, el durapax de uso industrial (EPS Geofoam) no requiere mantenimiento interno porque es un material inerte. No se pudre, no se descompone con el agua y mantiene su resistencia por más de 100 años si se instala bien.
Según explica e2techtextiles, en obras civiles como puentes o carreteras, el mantenimiento no se le hace directamente al durapax, sino a los sistemas de protección externa que lo cubren. Si estas barreras fallan, el material puede dañarse y comprometer la obra. Es por ello que estar a simple vista sí es la parte preocupante, pero de intervenir a tiempo, no causa ningún peligro.




























