Le llaman EL POZO, pero para los cabecillas de la 18 y otros grupos criminales es lo más cercano al infierno, pues de un día para otro se les terminaron los privilegios de hacer y deshacer a su antojo.
El domingo, por la noche, podían:
Usar celulares para extorsionar, ordenar masacres y secuestros.
Vestir pantalones flojos, tenis Nike, gorras de raperos, anteojos.
Leían la colección completa de Pablo Escobar.

Lucir cadenas, aretes y otros símbolos de puro oro.
Comer las veces que les diera la gana.
Caminar de arriba a abajo.
Recibir a sus familiares, esposas, novias y amantes.
Hacer el amor.
Ver partidos de fútbol, las noticias en las que salían las personas que mandaron a asesinar y las películas de moda.
Beber agua, cervezas, ron, whisky y otros tipos de alcohol que les diera la gana.
Y sol… también todo el que querían, hasta que llegaba la noche.
PERO A PARTIR DEL LUNES…
Ya no usan celulares para extorsionar, ordenar masacres y secuestros.
Visten todos de anaranjado.
Cero libros y papeles para mandar sus códigos secretos.
Les quitaron cadenas, aretes y otros símbolos de puro oro.
Comen tres veces al día: 7 am, 12 m y 5 pm. Y ya no son manjares, porque no es justo que con los impuestos que paga el pueblo se les den banquetes de rey.
Pasan encerrados en pequeñas celdas individuales.
Por tiempo indefinido no recibirán a sus familiares, esposas, novias y amantes.
¡No podrán hacer el amor!
Nada de televisores y radios.
Beber agua… pero en bolsitas. ¡Adiós a las cervezas, ron, whisky y otros tipos de alcohol!
Y solo una hora de sol al día…
¿Una hora de sol? Sí.
Aquellos que se oponen a todo consideran que una hora de sol es muy poco.
Para los que a diario sufren la extorsión o que son familiares de asesinados y secuestrados, no es ni mucho ni poco. Pero sí es un alivio que aquellos que han hecho que sis vidas sean un infierno ya no podrán hacerles más daño.


























