Con más calma estas líneas. Honduras jugó un partido épico, digno de enmarcar y repetir, una y otra vez para motivarse. No bajó los brazos, no se vino abajo con los goles de México que nos ponían en desventaja.
La serenidad, el toque, la calma, la paciencia para encarar el partido, la garra catracha, la “H” en el pecho, el público, la táctica de Pinto, el análisis de poder enfrentar una línea de cinco y poder hacerla pedazos.
Hoy Honduras demostró un nivel que debió tener a lo largo de la Hexagonal Final rumbo a Rusia 2018. Sin embargo, lo que me llena de optimismo es que por fin en casi tres años y medio de proceso, Jorge Luis Pinto encontró a su equipo base.
Hoy salió con Escober en el marco, con Alvarado por izquierda, Maynor y Henry de centrales, Beckeles por derecha. En el medio del campo inició con Alfredo Mejía, Alex López, Jorge Claros, Alberth Elis, Romell Quioto y como único punta, Eddie Hernández.
Parece ser que Pinto ya tiene su equipo base, no cabe ninguna duda que esta “H” le puso huevos ante Costa Rica y le puso alma, vida y corazón al juego contra los mexicanos que venían con todo.
Honduras remontó dos veces, pudo mantener el resultado, el equipo no se vio cansado al final de los 90 minutos más seis que dio la cuarteta arbitral.
Le quitamos el invicto en la Hexagonal a los mexicanos, equipo que clasificó caminando.
Trinidad y Tobago demostraron su mejor nivel dejando fuera de la Copa del Mundo de Rusia 2018 a Estados Unidos.
¡Estamos a 180 minutos de Rusia!
















