Sin cubiertos, a chuparse los dedos

Fue hace un año. Esa mañana se me había pegado la almohada “¡Maldita sea y tenía que ser justo hoy!”, me dije desde mis adentros.

Ya en la carretera las bocinas no paraban de sonar, el tráfico se miraba perro y para rematar había salido de la casa sin desayunar. Sentía que no tendría un buen día. La cola de carros era larga, larga y larga.

Pero de repente, sucedió algo inesperado. Un negocio de madera, de aspecto humilde y sencillo me llamó la atención y más el nombre. Sin Cubiertos.

¡Utale! Sentí un agujero en el estómago, ví el menú y se me hizo agua la boca.

Solo lea la carta:  Una Burra de Tropa (viene acompañada con cuatro tortillas, frijolitos, huevo, mantequilla y plátano).

Don Pepito (un pan con quesillo, carnita, chile verde y quesillo); La Torta Poderosa ( esa se parece a la que se comía el Chavo del Ocho). Es decir un delicioso pan con jamón y queso… y la lista es larga.

Así fue como conocí el negocio Sin Cubiertos y de vez en cuando me doy mis buenas escapas para calmar la tronazón de tripas. Sobre todo en la mañana para empezar con las pilas bien cargadas.

Estómago lleno, corazón contento

Los hermanos Omar y Roberto Durón son los propietarios de negocios Sin Cubiertos.

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Los hermanos Durón son un ejemplo de superación. Juntos montaron su propio negocio.

Esta pequeña empresa está en boca de todos los capitalinos por sus exquisitos platos tradicionales  y sobre todo por el buen trato que se le da al cliente.

Ah, y los podés encontrar frente a la iglesia Medalla Milagrosa, entrada a Próceres.

“La idea nace, porque nos cansamos de trabajar en empresas privadas y queríamos luchar por nuestros sueños. Desde pequeños nos ha gustado el negocio. De hecho, cuando estábamos pequeños cuidábamos una chiclera”, me explicó Omar.

“El nombre lo pusimos, porque nuestros productos se comen con las manos. Tenemos burritas, panes con frijoles, tortas, pepitos. La meta es que nuestros clientes se chupen los dedos y se olviden de los cubiertos. Comer con los dedos se siente mejor el saborcito”, relató

Raja y raja

Aquí la lealtad es lo primordial, las ganancias son raja y raja. Y lo que sobra es para mejorar el “negocito”.

En la mañana es donde se pone buena la cosa. Ya que antes de ir a la chamba los capitalinos matan el hambre con las burritas de Sin Cubiertos.

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Humilde y sencillo es el local capitalino Sin Cubiertos, pero la comida es de lo mejor.

“Llegan 90 personas y en un día normal hacemos 5 mil lempiras, pero acuérdese que le damos mantenimiento al local, pero la ventaja es que nosotros somos los empleados y los dueños ”, dijo Roberto mientras prepara una Burra de Tropa.

Y lo que más me gusta son los precios. Aquí se come desde 10 hasta 60 bolitas. ¡Jee! se me dibuja una sonrisa, pues mi billetera ha estado golpeada en los últimos días.

“La mejor satisfacción es que la gente disfrute de nuestra comida y de nuestra amabilidad. Tenemos sueños y esperamos crecer en nuestro negocio”, apuntó Roberto Durón.

“Queremos que la gente venga a nuestro negocio para que se convenza que aquí hay buenas burritas”, indicó Omar Durón.

Bueno y ya dejo de escribir, porque en la mesa me espera una Burra de Tropa bien cargada acompañada con un fresco de jamaica con sandía, porque… ¡La cachuda que ando es de miedo!

Permiso, aleritos…