¿LA PELOTA SIEMPRE AL 10?

Hace más de una década que debutó Lionel Messi con la Selección Argentina. Más de una década que sirvió para acostumbrarse a él. Argentina se acostumbró a él, pero él nunca se acostumbró a Argentina. Messi jugó partidos de todos los lineamientos que te puedas imaginar, partidos buenos, malos aunque escasos, excelentes y otros casi celestiales, pero nunca convenció a la población de su país en su totalidad. Con Messi se van 4 finales que de ganarlas hubiesen hecho de la Pulga el mejor de la historia, lejos, pero ese es el pago de cruzar o no la línea, ese el peso del “casi llego pero no llegué”.

Hoy, Messi se va de la Argentina como máximo goleador histórico, se va dejando golazos, 55 gritos sagrados y 35 asistencias, por favor, son números de loco, y de loco entiéndase en la más apasionante de las acepciones. El Domingo Messi pudo acabar con esa centinela de comentarios absurdos que lo único que hacen es alimentar el peso que el diez llevaba sobre su espalda, porque para muchos y aunque no salga de su boca, está tatuado en su subconsciente: Messi es sinónimo de Argentina, y si Messi está mal, Argentina está mal. Y si Messi está bien, Argentina es la mejor selección de todas.

Parece ser que aquel debut vs Hungría era un presagio de lo que significaría su pasó en la selección, expulsado segundos después de haber ingresado al campo de juego, pero la realidad no es así. Messi desarrolló una idea, un esquema, Argentina se hizo estos 10 años alrededor de una pulga en la cual estaban colgando las esperanzas de romper la sequía más amplia de títulos en toda la historia del seleccionado gaucho, hoy, todo acabó.

La respuesta, el reproche de un futbolista superdotado a creer que es insuficiente es una imagen que vale la pena guardar, recapacitar y tratar de analizar lo mejor que se pueda, que el mejor de todos diga “A mi no se me da, ya fue, esto no es para mí” nos limita al resto a pensar “Si el mejor no puede, ¿quién puede?”, el panorama es complicado, pero si se analiza de manera cerebral, sin poner calentura y camisetas de por medio, Argentina no la pasó tan mal, Primero de Ranking FIFA, tres finales en tres años seguidos, goleadas, y momentos épicos sumados, todo da para creer que realmente el fútbol ha sonreído para Argentina, esa utopía está muy lejos de la realidad circulante, un título arreglaba todo, no fue así.

Sin Messi, Argentina pierde todo, sin Messi, la selección decae a ser un equipo más, porque él es el toque de diferencia, él es una pieza única que no encontrás en ningún mercado. Messi es capaz de todo, de volar como el mejor arquero o como dijo alguna vez Guardiola “Podría ser el mejor de los defensores si se propusiera”, aquí la verdadera pregunta no es qué pierde Argentina sin Messi, aquí la pregunta es ¿Se puede sin Messi?, y eso sólo el futuro sabrá decirlo. Cito a Guardiola en otra de sus filosóficas líneas, “A Messi hay que darle el balón”, entendamos esto, son sólo 7 palabras, el tema es que pasaron 10 años y Argentina nunca supo descifrarlo, nunca lo entendió.

De Pekerman, Batista, Maradona, Basile, Sabella, Martino, se pueden sacar muchas cosas buenas y otro tanto de malas, pero siempre se enfocaron en tratar de que el diez sea el mismo de Barcelona, y esto ¡Es imposible!

A pesar de todo, Messi anotó un sinfín de alegrías en muchas personas, y en nombre de esas alegrías se pide, si es posible de rodillas, que el 10 no se retire, que sólo sea una capricho de niño caliente, porque si se retira, se rompe uno de los rezos futboleros más enunciados “La pelota siempre al 10”, y sin Messi… ¿A quién se la van a dar?

 

Abrazo de gol para todos.