Messi… ¡Sos un cobarde!

Nunca pensé que el fútbol me iba a quitar el sueño y eso que he crecido en una casa futbolera donde mi mamá sigue diciendo: «Ese Messi sí es bueno» y mis sobrinos ahora juegan a ser como el 10 de Argentina.

Como yo era niña, mis recuerdos se van hasta las «polvorientas», donde crecí viendo jugar a mi padre en Veteranos de Motagua. Mis rodillas, marcadas por la tierra y las quemaduras de las canchas, delatan que más de una vez me barrí mal y dejaron varias marcas.

Empecé a ver a un tal «Messi» cuando jugaba a la par de Ronaldinho. Si no me equivoco, el primer pase de gol se lo dio el brasileño. }Dinho imprimía alegría en la escuadra blaugrana con su magia. Lío.. Iba a seguir sus pasos y ese monstruo estaba creciendo frente a nuestros ojos hasta convertirse en lo que es hoy: ¡El mejor del mundo!

Estoy aburrida de escuchar los criterios de: «Si es el mejor del mundo que gane con la Selección de Argentina».

El fútbol ha sido fútbol desde siempre. Sus esquemas, sus jugadores se han amoldado a las épocas y las responsabilidades son diferentes en estos tiempos. Lo que me provoca más rabia, es que los que hablan de los Maradonnas o de los Pelés tienen mi edad o unos 10 años más y poco agarraron el final de la carrera de «la Pelusa» y de Pelé sus obras de benéficas. Épocas para cada jugador. Épocas para cada equipo y selección.

Después de 8 ligas, 4 ligas de campeones, distinciones individuales, el «Cobarde» de Messi y compañía se enfrentaron a Chile para buscar la revancha del año pasado. No se logró.

Higuaín falló una clara frente al marco. El Kun tuvo dos opciones al ingresar al campo. Messi falló un penal. Lucas Biglia falló el siguiente. Chile se volvió a coronar campeón de América, pero claro; Messi es el cobarde por dejarlo todo en la cancha y pecho frío porque Higuaín falló ese gol.

La imagen del Cobarde de Messi llorando desconsoladamente dio la vuelta al mundo. O que; ¿Vos no llorás cuando intentas cuatro veces y no podés lograr lo que con tanto ánimo y pasión te propones?

Somos tan buenos para criticar el dolor ajeno, que cuando nos piden que nos pongamos en los zapatos de los demás mejor nos quedamos callados.

Somos tan buenos con nuestras lenguas para destrozar, con nuestros dedos para insultar sin compasión sin apreciar el contexto de la vida de un brother que juega fútbol y tiene la presión del mundo en su espalda por querer demostrarme a vos y a mí que es el mejor del mundo.

El problema es que no nos ponemos en los zapatos de los demás, no hay empatía. Somos insensibles con el mal ajeno y mientras más hundido vemos a aquel que por su talento, por sus goles, por arrastrar cuatro marcas para filtrar un pase, más felices somos.

¿Hasta dónde ha llegado el mundo que tiene que vivir del sufrimiento de los demás? Aquí ya me voy más allá del fútbol. Me voy más allá, porque nos acostumbramos a sembrar odio y discordia por cada pequeña cosa. ¡Repudio, repudio ese comportamiento!

Frente al tele, a nosotros no nos cuesta absolutamente nada criticar y juzgar al enano. Llamarlo cobarde, pecho frío y muchos adjetivos más que me parece inútil escribirlos en esta columna.

A este chavo lo inyectaban todos los días para que pudiera crecer 10 centímetros más. ¿Podrías vos con ese dolor siendo un cipote? ¿Podrías ver a tus hijos sufrir así? Me pregunto: ¿Quién podría ser el cobarde?

Ante esto, publiqué esta fotografía en mi cuenta personal de Instagram y jamás pensé que iba a tener tanta retroalimentación. Comentó gente que ni siquiere me sigue, otros de afuera del país, mujeres amantes del fútbol, fanáticos de Cristiano Ronaldo, en fin. Hay de todo un poco en esos comentarios. Unos a favor, otros en contra, varios insultos. En la decisión de una tan sola persona, todos quieren opinar y lo peor es que creen tener la razón.

Quién no haya fracasado en su trabajo es porque no lo ama.

Messi, yo no necesito que levantés una copa. Para mí sos campeón demostrando que sos humano. Desmostrando que perdiendo se gana el respeto de los demás. Porque sabes que ya no ibas a aguantar más otra decepción y te quebrantaste como un niño sin importar que el mundo entero te estaba viendo.

Si queres ser «cobarde» estás en tu derecho.

Sos más del mundo que de un sólo país.